09 enero 2017

(Des)ilusión

Mucha gente en estos días escribe o ha escrito sobre la noche de reyes como la noche más mágica del año. Yo no voy a ser menos y quiero contaros como fueron las noches y mañanas de reyes de mi infancia.

A diferencia de Nochebuena-Navidad y Nochevieja-Año Nuevo, que íbamos alternando con la familia paterna y con la familia materna, la noche y el día de reyes siempre estábamos con los abuelos paternos. Por aquel entonces mis padres dormían en el pueblo y llegaban a Burgos para comer el día de reyes, mi tía dormía en su habitación, yo con mi hermano en la sala pequeña (que tenía un sofá-nido) y mis abuelos en la habitación de al lado. Recuerdo que en una ocasión me levanté para ir al baño en mitad de la noche y anuncié mi salida: "Voy al baño" porque la idea de sorprender a tres extraños en mi casa no era algo que me sedujese.

Cuando llegaba la mañana y amanecía no sé si era mi hermano o yo el que primero se despertaba; en cualquier caso, íbamos a la terraza, donde estaban los zapatos limpios y brillantes (la noche antes los habíamos limpiado y abrillantado con betún) junto con los regalos, todavía en pijama abríamos los regalos y ...
 
... ¡SORPRESA! Los reyes se habían equivocado, si yo pedía un peluche del rey león que hablaba y rugía, los reyes me traían un libro del rey león, a veces se equivocaban y me traían un polo que no había pedido ni quería y otras veces algo que se parecía pero no era lo que había pedido. Un recuerdo que tengo bastante presente fue un año que pedí el castillo de pinypon, al amanecer y ver la caja enorme lo primero que grité fue "He arruinado a los reyes magos". Preparándome para escribir esta entrada he encontrado una página con fotos de otro castillo igualito al que tuve yo y en el que invertí largos ratos de juegos.


Lo que vengo a decir con toda esta parrafada es que aunque mis reyes magos siempre se equivocasen, al final los ratos de juego fueron iguales y puede que incluso mejores que si no se hubiesen equivocado pero que siento por otro lado que mi madre nunca pudiese ver la ilusión con la que mi hermano y yo vimos y abrirmos los paquetes en la terraza al lado de los zapatos limpios y brillantes.

Y sí, el título de la entrada es (Des)ilusión porque dentro de la desilusión por no tener lo que se aspiraba, sigue estando la ilusión por tener algo que se le parece o que lo suple. Como dijeron siempre en mi casa: "Deshacer y hacer todo es hacer".

03 diciembre 2016

Luz

El día amanece y la niebla que ocultaba el sol se iba levantando poco a poco dejando a la vista una mañana luminosa y vibrante.

Poco después de mediodía es el momento idóneo para acercarse a un pequeño santuario cuya energía natural estaba cargada de vibraciones sanadoras, caminando sobre la alfombra de verdes hierbas que cubren la madre tierra, bajo la bóveda celeste con sus tonos azules y blancos, a través de los troncos de los pinos que funcionan a modo de columnas, las ramas de los árboles que forman nervios, tracerías flamígeras y entre las cuales imagino vidrieras y un arcoíris de matices de luz coloreada.


La energía sigue moviéndose y se dirige a lo alto del cerro, golpeado por el viento y besado por el sol, alimento para el cuerpo y descanso para el alma, una conversación agradable y un brazo que con firmeza dirige su mano por la cintura en un abrazo que fabrica un sentimiento de protección e intenso bienestar.

Y la energía sigue fluctuando. Un jarrón de vidrio con luces, un cactus con flores marrones y unas verduras regadas por un caldo de la Ribera. Cuatro chispazos de consumismo y poco a poco la luz se va desvaneciendo. Un tímido beso y una despedida, un hueco vacío en la ciudad y otro en el corazón.

El sol se va ocultando entre la niebla que poco a poco comienza a emerger de las corrientes de agua. Al atardecer el nivel de luz y humedad es exactamente el mismo que al principio del día; anochece y la niebla oculta en sus entrañas la luna.

12 noviembre 2016

Un buenorro viene a verme

Doce de la noche, sentado en el sofá de terciopelo con el móvil en la mano, whatsapp echando chispas y conversaciones interminables que parecen fluir.

Unos ojos que se cierran y se entreabren, incipiente dolor de cabeza y de pronto un bostezo, tomo aire y siento como los brazos se hacen cada vez más pesados y la respiración más pausada y profunda.

Tres días después ahí está frente a mí, con su cabello largo, dorado y con unas ondulaciones perfectas, barba rubia y rostro lleno de efélides.

Un breve paseo por las calles adoquinadas y un vino dulce en esa mañana de niebla, que poco a poco se va disipando, un canapé y un aperitivo cultural.

Luego de disfrutar de las vistas desde una de las torres de acceso a la ciudad medieval, nos acercamos a comer en un lugar relajado bajo un cielo despejado y soleado, una conversación que continúa fluyendo y las manecillas del reloj que a ritmo lento y constante nos van robando momentos que disfrutar.

Es hora de irse, nos damos dos besos y yo reclamo un tercero. Nos damos un tímido beso en el mismo momento que el reloj da tres campanadas.

En la tercera campanada me despierto en el mismo sofá de terciopelo verde en el que me había quedado dormido tres horas antes, teléfono móvil en el suelo sin apenas batería, whatsapp abierto en un mensaje que reza —Disfruta mucho del lugar a donde vueles esta noche.

11 octubre 2016

Cerca... ...Lejos

A riesgo de parecer un capítulo de Barrio Sésamo hoy toca la diferencia entre cerca y lejos.

Comúnmente entre la gente que busca sexo cuando son de barrios diferentes ya se considera lejos pues no es práctico desplazarse un par de kilómetros más para un frungimiento efímero.

La duda que me asalta ahora mismo es ¿hasta dónde es cerca o lejos cuando hablamos de asuntos del corazón? Es decir, ¿hasta dónde somos capaces de mover el culo por amor?

Yo como kamikaze emocional que soy me he planteado conocer a alguien con quien aparentemente había conexión a 500 km de distancia, también a 150 y 120. Quizás hubo conexión, o hubo conexión solo por una parte o quién sabe si sólo fue una ensoñación y ni era conexión ni era nada.

¿Serán 110 kilómetros cerca? ¿Estará la pieza del puzzle a una distancia alcanzable? ¿Realmente encajaba la pieza en el hueco?

Seguiremos haciendo puzzles y comprobando si la pieza que encaja es la que está en el otro extremo de la mesa o la última con la que se intenta rellenar el hueco existente.

13 septiembre 2016

Llévame en tu bicicleta

Ayer atravesaba los puentes sobre el Sena y hoy me encuentro en la Ciudad Eterna, camino casi rozando las zapatillas sobre las rugosidades del pavimento llevando mi bicicleta junto a mí.

Sé que no puedo montar en ella porque las oleadas de turistas me lo impiden y me detengo frente a la Fontana di  Trevi, observo en torno a mí, me apetece un helado, así que dejo la bicicleta de pie en medio de la plaza, me hago con un helado de pistacho y vuelvo a ella para seguir conversando con un grupo de españoles.



Apenas he retirado la vista de la bicicleta dos segundos, los suficientes para que la bici plegable verde que tenía a mis espaldas y hasta hacía un minuto me pertenecía haya cambiado de dueño. Un amigo de lo ajeno vestido de negro se aleja a toda velocidad sin darme opciones para recuperarla.

Era la bicicleta que me había comprado con mi primer sueldo, con su color verde brillante, sus cambios de marchas y sus ruedecitas pequeñas que te hacían pedalear a lo loco, todo ello plegable para que cupiese en la terraza y ocupase lo mínimo.

Unas horas más tarde recibo una llamada, veinte minutos de duración y una mala noticia, me han robado la bicicleta.

22 julio 2016

Reencuentro con Don Diego López de Haro


Desde ese encuentro en la villa del señor no he parado de pensar en aquel día, así que tras mucho planearlo finalmente me lancé a una nueva aventura.


10:00 De nuevo pongo pie en la noble villa, una vez allí dirijo mis pasos hacia el este y una vez en la encrucijada hacia el norte hasta llegar a la ribera del Nervión. Atravieso la corriente y llevo a cabo una serie de documentación que necesitaba.

12:00 Bombones para quienes trabajan eficientemente, mis pies se dirigen a la muestra del Museo de Bellas Artes, donde me entretengo un par de horas, deleitándome con las texturas, los volúmenes y las pinceladas, a veces furiosas, otras sutiles y delicadas.

15:00 Cita junto al lugar en el que nos despedimos por primera vez, juntos caminamos y damos buena cuenta de un plato de verduras especiadas y carne adobada. De postre bombones derretidos bajo el sol de julio.

16:00 Recorrido hasta Sopela, mi primera experiencia en una playa nudista. Descubro la existencia de las playas nudistas mixtas y el placer que puede significar bañarse sin ropa y dejar que la piel se seque al sol antes de volver a cubrirse con ropa para tomar un poco de los últimos rayos de sol.

19:00 Mi vehículo parte de nuevo dejando tras de mí lo que he vivido, a lo que he renunciado, lo que he hablado y callado.

01 febrero 2016

Chocolate con churros


Madrid, 26 de enero de 1952

Los copos de nieve comenzaron a caer dulcemente en la Plaza de Chamberí mientras en la boca de metro yo esperaba con una mezcla de ansias y miedo la llegada de la persona que había introducido en el bolsillo de mi abrigo un papel doblado en cuatro con unas indicaciones precisas: Estación de Plaza Chamberí 19:30 

Sujetaba ese papel raído entre los sucios dedos desnudos, carentes de la protección de unos viejos mitones, escudriñando con la mirada los trazos del escrito cuando frente a mí se detuvo un caballero. Venía vestido de manera elegante, parecía de clase acomodada y a juzgar por las apariencias me llevaba unos quince años de ventaja. Me miró a los ojos y me indicó que lo siguiese.

Al llegar a la Calle Españoleto, dobló la esquina y se dirigió a un local situado en la acera de enfrente; era la Chocolatería la Real, que regentaba una clienta del taller de costura, ni muy adinerada ni carente de recursos. Al verlo entrar en ella dudé si seguirlo y entrar o quedarme fuera y olvidarme de ese asunto. Finalmente me armé de valor y yo misma abrí la puerta del establecimiento, haciendo sonar la campanilla y me senté a la gélida mesa de mármol junto al individuo desconocido.

Nada más colocarme frente a frente con el caballero, pidió otro chocolate con churros, por lo que deduje que ya había pedido otro para sí mismo. Me quedé mirando la decoración del local, un tanto desigual e incluso caótica y cuando me percaté del espejo adherido al muro en el lateral me di cuenta de la extraña pareja que hacíamos, él elegante y con cierta madurez; y yo más joven y desaliñada.

Entonces la camarera llegó con una gran bandeja ovalada, colocó dos tazas de chocolate con nata una junto a la otra, como si quisiesen abrazarse por el asa; y en medio de la mesa, una fuente repleta de churros recién fritos, ardientes y muy azucarados. El caballero tendió un billete de 25 pesetas y añadió un generoso "Quédese con el cambio". La camarera volvió detrás de la barra con una sonrisa.

El caballero en ese momento acercó su silla a la mía, posó su mano pobre mi pierna y desveló su identidad, era el hijo de la Señora Esteban, por tanto era el hijo de mi jefa. Estuvimos charlando una hora de cosas banales mientras templábamos el cuerpo con la calidez de los churros empapados en chocolate , lo cual se agradecía en una tarde tan fría como aquella. Cuando quedaba ya poco chocolate en su taza me pidió que acercase mi cara a la suya para decirme algo al oído. No alcancé a escuchar lo que me dijo, recuerdo que tras esto sólo pude mirarle a los ojos y dejar que sus labios chocasen con los míos, deslizándose como el chocolate fundido sobre una tarta de bizcocho.

Una hora después salimos de la chocolatería. La calle que al entrar estaba mojada ahora estaba blanca, cubierta de una capa de varios centímetros de cristales de nieve. El hijo de mi jefa me fue marcando el camino hasta llegar de nuevo a la Plaza de Chamberí, donde se despidió de nuevo con un beso ardiente antes de deslizarse por las escaleras y desaparecer por la boca de metro para tomar el último tren. Yo me quedé un par de minutos más mirando la nieve caer. Luego me dirigí a casa entre eufórica e incrédula.


19 junio 2015

Confrontación religiosa

Era la primera peregrinación a la que iba y sin comerlo ni beberlo me vi metido en un paseo lento y tortuoso por las calles de Ávila. Ya conocía la ciudad pero decir no a un viaje cultural me cuesta mucho, sin embargo el viaje no era extrictamente cultural.

Para comenzar la jornada, tres horas de autobús de ida, llegada a la ciudad y todo el grupo en masa pasando por el museo provincial (y digo pasando porque lo que es ver, vimos poco); después tiempo perdido vagando por la ciudad sin un rumbo fijo hasta la hora de comer.

Unas dos horas entre comida y sobremesa aderezada con jotas cantadas por una monja, lo cual imagino fue producto a partes iguales del calor del sol que se filtraba por el toldo del patio junto con los efectos del etanol contenido en el vino tinto que cada cual pudo servirse a discreción.

Ya por la tarde comenzábamos la visita de la exposición de arte sacro mientras trataba de evitar cortésmente a la señora que pretendía convertirme en su yerno. Entramos en la iglesia adaptada como espacio expositivo, recorriendo el lugar con una oreja en la audioguía mientras la otra estaba pendiente de la explicación de una de las visitas guiadas y los ojos discurrían perdidos en una pugna constante entre lo que se veía y lo que los oídos querían ver. 

Por una puerta abierta en uno de los muros se accedía a una sala en la que una proyección contaba las bondades de Santa Teresa; me dispuse a entrar por ella en el mismo momento que una figura de formas agradables salía de la penumbra y mis piernas no fueron capaces de apartarse lo suficiente, lo que provocó un choque que nos obligó a abrazarnos para mantener el equilibrio.

Cuando que nos hubimos recuperado del impacto físico seguido de otro impacto psicológico y nos hubimos apartado del umbral para no dificultar más si cabe la visita, pude fijarme en su rostro y en esos dos lagos azules que invitaban a zumbullirse en ellos.


— Lo siento, ¿te has hecho daño? —pregunté al tiempo que me excusaba— no sé qué estaría mirando.
— No te preocupes, ha sido culpa mía, te vi acercarte y no pude evitar quedarme mirándote y cuando quise darme cuenta... ¿Te parece bien si tomamos algo a la salida? —me propuso.
— Me encantaría pero todavía nos quedan las otras dos sedes, además...
— Además, ¿qué? —me interrumpió.
— Además tengo que estar pendiente de mi madre que me invitó a venir y a ti te vigila tu padre. —le contesté en tono cortante.
— ¿Mi padre? —preguntó con cara de sorpresa
— Tu padre del cielo. —respondí con firmeza y confianza señalando su alzacuellos.

Tras la breve conversación me reuní con el resto del grupo y mientras todos terminaban de salir contemplaba con tristeza el grupo de sacerdotes con alzacuellos del que formaba parte el misterioso desconocido de ojos azules.

27 febrero 2015

Ni azul ni rosa. Ni rosa ni azul

Hoy tenemos el día cargadito de autoconocimiento y autoaceptación y vengo enarbolando el paraguas de la bisexualidad abierto para cobijarme de la lluvia bajo él.



Es más, no sólo a cobijarme bajo el paraguas sino también a recordar que una orientación monosexual no asegura una conducta monógama del mismo modo que una orientación no monosexual no asegura una conducta no monógama (polígama).

Sin nada más que añadir: Sonreíd, sed felices y soñad bonito.

26 febrero 2015

Peras y manzanas

Hoy toca hablar de peras y manzanas. A los que pensáis que voy a hablar de peras y manzanas...


... ¡Sí! Voy a hablar de peras y manzanas.

Siento desilusionaros, pero el tema de hoy es peras y manzanas literalmente porque recientemente he descubierto lo que me gusta comer peras, pero yo antes era más de devorar manzanas. 

Hasta no hace mucho tiempo solía comer una manzana después de comer o cenar, simplemente lavándole la piel pero sin quitársela o a lo sumo cortándola en cuatro partes y quitando el corazón para no tener que estar mordisqueándola como si fuese una ardilla.

Pues bien, me he dado cuenta que comiendo las peras cuando todavía están duritas y algo verdes tienen un sabor muy rico, que las peras blandas y llenas de agua no me gustan nada nada, luego te chorrea la mano y ponen todo pegajoso. Así es como ha empezado mi gusto por comer peras y no sólo manzanas

22 febrero 2015

NEGRO

Hoy me he dado cuenta que llevo unos días en los que la apatía, el cansancio y su prima hermana la vagancia se han apoderado de mi cuerpo, de mi espíritu y de mi alma. He llegado al punto de irme a la cama antes de que el reloj del salón dé sus doce campanadas que marcan la medianoche. 

Últimamente he desterrado los colores de mi vestuario y sólo tengo ganas de ponerme camisetas negras y aburridas o grises y aburridas hasta el punto de maquillar los ojos con kohl negro. Es como si el negro al absorber el calor y la luz del sol, también absorbiese la tristeza, la inseguridad y el resto de sentimientos que no me dejan ser yo.


Ayer ya fue la gota que colmó el vaso, en toda la tarde no fui capaz de abrir un libro de la vagancia que me invadía, así que hoy me dispuse a imprimir un poco de orden en mi mesa y en mi vida. 

Al menos de un tiempo a esta parte he vuelto a recordar partes de sueños, como el cabello negro y rizado del rumano que se quedó atrapado entre la puerta, los trancos y el marco del sueño más lúcido que recuerdo de los últimos tiempos.

17 enero 2015

Mi cuerpo espiritual

Esta mañana he tenido mi primera experiencia con la meditación y la separación del cuerpo físico y el espíritu. Ha sido con esta meditación que os dejo por si a alguien me interesa hacerla.

Ocho y media de la mañana, sentado en la silla con la espalda recta, los pies contactando perfectamente en el suelo y las manos sobre los muslos. La grabación comienza a sonar y mi cabeza se pone a pensar en lo que se sugiere hasta que me despego de mi cuerpo y empiezo a girar sobre mi eje en sentido horario.



Siento el giro y un ligero ascenso a la vez que cada cierto tiempo el movimiento se entrecorta. Sé que mi cuerpo está ahí e incluso noto cierta conexión con las manos. Al rato el movimiento se detiene, aprovecho para rascarme la sien e instantes más tarde el movimiento se retoma pero esta vez en sentido antihorario y sin la sensación de ascenso.

De nuevo tras un momento de movimiento, éste se detiene. Siento una sensación extraña en la parte inferior, lo que hablando del cuerpo serían las piernas aunque no termino de identificar el movimiento.

Acaba la grabación, se encienden las luces y mis cuerpos físico y espiritual se vuelven a adherir.

11 enero 2015

Un palacio en occidente

El carruaje por fin se detuvo y las nubes lo relamieron son sus gotas de lluvia sacándole brillo y eliminando hasta la última mota de polvo. Tras unos minutos de espera apareció por allí el emisario de Don García I de León que me condujo a su suntuoso palacio en el norte de la urbe.



El palacio estaba construido con ladrillos y metales sobre un promontorio, el cual dominaba desde lo alto. Al acceder al interior nos recibieron dos enormes felinos, signo y símbolo de la supremacía de su reino; no eran los únicos signos de ostentación pues también había plantas en el interior, de manera que más que un palacio parecía el jardín del Edén.

Una escalera de mármol daba acceso a un piso superior en el que se encontraban las instalaciones destinadas al baño y los aposentos desde los que en las noches claras era posible contemplar las estrellas; sin embargo en mi visita a la corte de Don García el tiempo no acompañó y la lluvia no nos abandonó hasta el mismo día de mi partida.

14 octubre 2014

Dos papás, dos mamás.


Últimamente me he percatado de la cantidad de padres que van con carrito de dos en dos, me refiero precisamente a padres y no madres, la cosa curiosa es que unos metros por detrás suelo ver a dos mujeres juntas.

La conclusión a la que he llegado es que se trata de dos parejas heterosexuales con sendas criaturas de modo que los padres van por delante en avanzadilla (supongo que hablando de fútbol y pañales) y las madres en la retaguardia (supongo que también van hablando pero ellas de zapatos, bolsos y pañales).

La verdad es que este último año se me ha ablandado un poquito el corazón y cuando veo niños me hacen algo más de gracia que hace unos años, aunque espero que no se me esté despertando en instinto paterno.

¿Cuándo seremos padres? Ah ya, que esa pregunta no procede.

17 septiembre 2014

Pánico en la boca de metro


La historia comienza en una boca de metro de la que se sale a nivel del suelo, sin necesidad de subir o bajar escaleras. Una mujer mayor con el mismo nombre que una de las madres de los niños a los que doy clase corre junto a mí. A nuestras espaldas un perturbado con un cuchillo nos amenaza.

Después de salir a la calle junto con la señora de edad avanzada, nos acercamos al borde de la colina y conseguimos zafarnos del personaje que acaba rodando ladera abajo. Fin del sueño

11 septiembre 2014

Miniguía para olvidar un amor

Vamos con otra entrada basada y podría decirse que plagiada del consultorio de Morninglory. Aquí la lista de cosas a hacer para olvidar un amor.

- Aprende a dejar marchar.
- No caigas en la trampa de las preguntas obsesivas y recurrentes.
- Olvídate de las ideas absurdas de la media naranja.
- Decide firmemente que vas a olvidar a esa persona.
- No rechaces los pensamientos, mejor déjalos como nubes de verano.
- Haz una lista de personas atractivas en tu entorno.
- Suprime todo lo que te recuerde a esa persona.
- Enumera cinco cosas que no te gustaban de esa persona.
- Date un tiempo para olvidar.

Yo voy a empezar ahora mismo con la lista de personas atractivas y aunque no sea de mi entorno, el número uno se lo lleva...


10 septiembre 2014

Caracolas

Normalmente no recuerdo mis sueños pero hoy ha sido una excepción.

Recuerdo que estaba en una playita minúscula recogida entre tres muros que la reducían a un trozo rectangular de arena con desperdicios acumulados, Un niño con su madre junto al muro que cierra la playa de su salida natural al mar.



Mis recuerdos oníricos no están muy definidos, son apenas pinceladas, pero recuerdo haber entrado en las aguas del mar y encontrar caracolas, Me recuerdan a las caracolas utilizadas en adivinación y habiendo sido encontradas en el mar serían hábiles a tal efecto.

Desperté antes de tiempo y eso es todo lo que pude sacar en limpio de mi sueño de hoy.

Siete hábitos y un secreto

Señoras, señores y señoritas; he de confesarlo, soy adicto a Ciega a citas, la serie de cuatro. Pues bien, inspirado en esta serie hay un programa de radio online que se llama Morninglory cuyo último podcast he estado escuchando hoy.

De entre las secciones del programa he prestado especial atención al consultorio sentimental en el que se han dado una serie de hábitos y un secreto para conseguir lo que nos propongamos:

LOS HÁBITOS:
1. Ten claro cuál es el objetivo.
2. Escribe tus objetivos.
3. Tu objetivo debe ser de gran valor.
4. Tu objetivo debe ser realista.
5. Visualiza el objetivo como ya conseguido.
6. La acción hace milagros.
7. No dudes. Las dudas son los obstáculos de la mente.

ELSECRETO: Una vez que has trabajado en los objetivos, el éxito es desprenderse de los resultados.

22 agosto 2014

Chispazos

Este fin de semana he estado en la boda de uno de mis mejores amigos, el primero que se ha casado; durante la ceremonia el cura habló del amor como ese chispazo que enciende el corazón para siempre y ha sido una figura lingüística que ha dado juego durante el banquete como el calambrazo que te impulsa a compartir el resto de tu vida con una persona.



Pues bien, quizás los chispazos sean reales, al fin y al cabo somos un conjunto de reacciones químicas y las sensaciones son impulsos eléctricos. Pero ¿qué pasa si entre dos personas sólo una siente el chispazo?

 

Cerrando ciclos


Últimamente tengo la sensación de que ciertas personas que de uno u otro modo estaban en mi vida el año pasado por estas fechas y desaparecieron de ella vuelven a aparecer, como una suerte de reencuentro cíclico o de retribución kármica que no sé si tomarme a bien o a menos bien.

Sea como fuere lo que sí que siento es la necesidad de ir cerrando ciclos, renovando para dejar espacio a que lleguen personas y cosas nuevas.

Quizás sea algo pasajero o que como las modas todo vuelve. Un saludo blogosfera, un saludo ciberesfera, un saludo universo.