01 febrero 2016

Chocolate con churros


Madrid, 26 de enero de 1952

Los copos de nieve comenzaron a caer dulcemente en la Plaza de Chamberí mientras en la boca de metro yo esperaba con una mezcla de ansias y miedo la llegada de la persona que había introducido en el bolsillo de mi abrigo un papel doblado en cuatro con unas indicaciones precisas: Estación de Plaza Chamberí 19:30 

Sujetaba ese papel raído entre los sucios dedos desnudos, carentes de la protección de unos viejos mitones, escudriñando con la mirada los trazos del escrito cuando frente a mí se detuvo un caballero. Venía vestido de manera elegante, parecía de clase acomodada y a juzgar por las apariencias me llevaba unos quince años de ventaja. Me miró a los ojos y me indicó que lo siguiese.

Al llegar a la Calle Españoleto, dobló la esquina y se dirigió a un local situado en la acera de enfrente; era la Chocolatería la Real, que regentaba una clienta del taller de costura, ni muy adinerada ni carente de recursos. Al verlo entrar en ella dudé si seguirlo y entrar o quedarme fuera y olvidarme de ese asunto. Finalmente me armé de valor y yo misma abrí la puerta del establecimiento, haciendo sonar la campanilla y me senté a la gélida mesa de mármol junto al individuo desconocido.

Nada más colocarme frente a frente con el caballero, pidió otro chocolate con churros, por lo que deduje que ya había pedido otro para sí mismo. Me quedé mirando la decoración del local, un tanto desigual e incluso caótica y cuando me percaté del espejo adherido al muro en el lateral me di cuenta de la extraña pareja que hacíamos, él elegante y con cierta madurez; y yo más joven y desaliñada.

Entonces la camarera llegó con una gran bandeja ovalada, colocó dos tazas de chocolate con nata una junto a la otra, como si quisiesen abrazarse por el asa; y en medio de la mesa, una fuente repleta de churros recién fritos, ardientes y muy azucarados. El caballero tendió un billete de 25 pesetas y añadió un generoso "Quédese con el cambio". La camarera volvió detrás de la barra con una sonrisa.

El caballero en ese momento acercó su silla a la mía, posó su mano pobre mi pierna y desveló su identidad, era el hijo de la Señora Esteban, por tanto era el hijo de mi jefa. Estuvimos charlando una hora de cosas banales mientras templábamos el cuerpo con la calidez de los churros empapados en chocolate , lo cual se agradecía en una tarde tan fría como aquella. Cuando quedaba ya poco chocolate en su taza me pidió que acercase mi cara a la suya para decirme algo al oído. No alcancé a escuchar lo que me dijo, recuerdo que tras esto sólo pude mirarle a los ojos y dejar que sus labios chocasen con los míos, deslizándose como el chocolate fundido sobre una tarta de bizcocho.

Una hora después salimos de la chocolatería. La calle que al entrar estaba mojada ahora estaba blanca, cubierta de una capa de varios centímetros de cristales de nieve. El hijo de mi jefa me fue marcando el camino hasta llegar de nuevo a la Plaza de Chamberí, donde se despidió de nuevo con un beso ardiente antes de deslizarse por las escaleras y desaparecer por la boca de metro para tomar el último tren. Yo me quedé un par de minutos más mirando la nieve caer. Luego me dirigí a casa entre eufórica e incrédula.


19 junio 2015

Confrontación religiosa

Era la primera peregrinación a la que iba y sin comerlo ni beberlo me vi metido en un paseo lento y tortuoso por las calles de Ávila. Ya conocía la ciudad pero decir no a un viaje cultural me cuesta mucho, sin embargo el viaje no era extrictamente cultural.

Para comenzar la jornada, tres horas de autobús de ida, llegada a la ciudad y todo el grupo en masa pasando por el museo provincial (y digo pasando porque lo que es ver, vimos poco); después tiempo perdido vagando por la ciudad sin un rumbo fijo hasta la hora de comer.

Unas dos horas entre comida y sobremesa aderezada con jotas cantadas por una monja, lo cual imagino fue producto a partes iguales del calor del sol que se filtraba por el toldo del patio junto con los efectos del etanol contenido en el vino tinto que cada cual pudo servirse a discreción.

Ya por la tarde comenzábamos la visita de la exposición de arte sacro mientras trataba de evitar cortésmente a la señora que pretendía convertirme en su yerno. Entramos en la iglesia adaptada como espacio expositivo, recorriendo el lugar con una oreja en la audioguía mientras la otra estaba pendiente de la explicación de una de las visitas guiadas y los ojos discurrían perdidos en una pugna constante entre lo que se veía y lo que los oídos querían ver. 

Por una puerta abierta en uno de los muros se accedía a una sala en la que una proyección contaba las bondades de Santa Teresa; me dispuse a entrar por ella en el mismo momento que una figura de formas agradables salía de la penumbra y mis piernas no fueron capaces de apartarse lo suficiente, lo que provocó un choque que nos obligó a abrazarnos para mantener el equilibrio.

Cuando que nos hubimos recuperado del impacto físico seguido de otro impacto psicológico y nos hubimos apartado del umbral para no dificultar más si cabe la visita, pude fijarme en su rostro y en esos dos lagos azules que invitaban a zumbullirse en ellos.


— Lo siento, ¿te has hecho daño? —pregunté al tiempo que me excusaba— no sé qué estaría mirando.
— No te preocupes, ha sido culpa mía, te vi acercarte y no pude evitar quedarme mirándote y cuando quise darme cuenta... ¿Te parece bien si tomamos algo a la salida? —me propuso.
— Me encantaría pero todavía nos quedan las otras dos sedes, además...
— Además, ¿qué? —me interrumpió.
— Además tengo que estar pendiente de mi madre que me invitó a venir y a ti te vigila tu padre. —le contesté en tono cortante.
— ¿Mi padre? —preguntó con cara de sorpresa
— Tu padre del cielo. —respondí con firmeza y confianza señalando su alzacuellos.

Tras la breve conversación me reuní con el resto del grupo y mientras todos terminaban de salir contemplaba con tristeza el grupo de sacerdotes con alzacuellos del que formaba parte el misterioso desconocido de ojos azules.

27 febrero 2015

Ni azul ni rosa. Ni rosa ni azul

Hoy tenemos el día cargadito de autoconocimiento y autoaceptación y vengo enarbolando el paraguas de la bisexualidad abierto para cobijarme de la lluvia bajo él.



Es más, no sólo a cobijarme bajo el paraguas sino también a recordar que una orientación monosexual no asegura una conducta monógama del mismo modo que una orientación no monosexual no asegura una conducta no monógama (polígama).

Sin nada más que añadir: Sonreíd, sed felices y soñad bonito.

26 febrero 2015

Peras y manzanas

Hoy toca hablar de peras y manzanas. A los que pensáis que voy a hablar de peras y manzanas...


... ¡Sí! Voy a hablar de peras y manzanas.

Siento desilusionaros, pero el tema de hoy es peras y manzanas literalmente porque recientemente he descubierto lo que me gusta comer peras, pero yo antes era más de devorar manzanas. 

Hasta no hace mucho tiempo solía comer una manzana después de comer o cenar, simplemente lavándole la piel pero sin quitársela o a lo sumo cortándola en cuatro partes y quitando el corazón para no tener que estar mordisqueándola como si fuese una ardilla.

Pues bien, me he dado cuenta que comiendo las peras cuando todavía están duritas y algo verdes tienen un sabor muy rico, que las peras blandas y llenas de agua no me gustan nada nada, luego te chorrea la mano y ponen todo pegajoso. Así es como ha empezado mi gusto por comer peras y no sólo manzanas

22 febrero 2015

NEGRO

Hoy me he dado cuenta que llevo unos días en los que la apatía, el cansancio y su prima hermana la vagancia se han apoderado de mi cuerpo, de mi espíritu y de mi alma. He llegado al punto de irme a la cama antes de que el reloj del salón dé sus doce campanadas que marcan la medianoche. 

Últimamente he desterrado los colores de mi vestuario y sólo tengo ganas de ponerme camisetas negras y aburridas o grises y aburridas hasta el punto de maquillar los ojos con kohl negro. Es como si el negro al absorber el calor y la luz del sol, también absorbiese la tristeza, la inseguridad y el resto de sentimientos que no me dejan ser yo.


Ayer ya fue la gota que colmó el vaso, en toda la tarde no fui capaz de abrir un libro de la vagancia que me invadía, así que hoy me dispuse a imprimir un poco de orden en mi mesa y en mi vida. 

Al menos de un tiempo a esta parte he vuelto a recordar partes de sueños, como el cabello negro y rizado del rumano que se quedó atrapado entre la puerta, los trancos y el marco del sueño más lúcido que recuerdo de los últimos tiempos.

17 enero 2015

Mi cuerpo espiritual

Esta mañana he tenido mi primera experiencia con la meditación y la separación del cuerpo físico y el espíritu. Ha sido con esta meditación que os dejo por si a alguien me interesa hacerla.

Ocho y media de la mañana, sentado en la silla con la espalda recta, los pies contactando perfectamente en el suelo y las manos sobre los muslos. La grabación comienza a sonar y mi cabeza se pone a pensar en lo que se sugiere hasta que me despego de mi cuerpo y empiezo a girar sobre mi eje en sentido horario.



Siento el giro y un ligero ascenso a la vez que cada cierto tiempo el movimiento se entrecorta. Sé que mi cuerpo está ahí e incluso noto cierta conexión con las manos. Al rato el movimiento se detiene, aprovecho para rascarme la sien e instantes más tarde el movimiento se retoma pero esta vez en sentido antihorario y sin la sensación de ascenso.

De nuevo tras un momento de movimiento, éste se detiene. Siento una sensación extraña en la parte inferior, lo que hablando del cuerpo serían las piernas aunque no termino de identificar el movimiento.

Acaba la grabación, se encienden las luces y mis cuerpos físico y espiritual se vuelven a adherir.

11 enero 2015

Un palacio en occidente

El carruaje por fin se detuvo y las nubes lo relamieron son sus gotas de lluvia sacándole brillo y eliminando hasta la última mota de polvo. Tras unos minutos de espera apareció por allí el emisario de Don García I de León que me condujo a su suntuoso palacio en el norte de la urbe.



El palacio estaba construido con ladrillos y metales sobre un promontorio, el cual dominaba desde lo alto. Al acceder al interior nos recibieron dos enormes felinos, signo y símbolo de la supremacía de su reino; no eran los únicos signos de ostentación pues también había plantas en el interior, de manera que más que un palacio parecía el jardín del Edén.

Una escalera de mármol daba acceso a un piso superior en el que se encontraban las instalaciones destinadas al baño y los aposentos desde los que en las noches claras era posible contemplar las estrellas; sin embargo en mi visita a la corte de Don García el tiempo no acompañó y la lluvia no nos abandonó hasta el mismo día de mi partida.

14 octubre 2014

Dos papás, dos mamás.


Últimamente me he percatado de la cantidad de padres que van con carrito de dos en dos, me refiero precisamente a padres y no madres, la cosa curiosa es que unos metros por detrás suelo ver a dos mujeres juntas.

La conclusión a la que he llegado es que se trata de dos parejas heterosexuales con sendas criaturas de modo que los padres van por delante en avanzadilla (supongo que hablando de fútbol y pañales) y las madres en la retaguardia (supongo que también van hablando pero ellas de zapatos, bolsos y pañales).

La verdad es que este último año se me ha ablandado un poquito el corazón y cuando veo niños me hacen algo más de gracia que hace unos años, aunque espero que no se me esté despertando en instinto paterno.

¿Cuándo seremos padres? Ah ya, que esa pregunta no procede.

17 septiembre 2014

Pánico en la boca de metro


La historia comienza en una boca de metro de la que se sale a nivel del suelo, sin necesidad de subir o bajar escaleras. Una mujer mayor con el mismo nombre que una de las madres de los niños a los que doy clase corre junto a mí. A nuestras espaldas un perturbado con un cuchillo nos amenaza.

Después de salir a la calle junto con la señora de edad avanzada, nos acercamos al borde de la colina y conseguimos zafarnos del personaje que acaba rodando ladera abajo. Fin del sueño

11 septiembre 2014

Miniguía para olvidar un amor

Vamos con otra entrada basada y podría decirse que plagiada del consultorio de Morninglory. Aquí la lista de cosas a hacer para olvidar un amor.

- Aprende a dejar marchar.
- No caigas en la trampa de las preguntas obsesivas y recurrentes.
- Olvídate de las ideas absurdas de la media naranja.
- Decide firmemente que vas a olvidar a esa persona.
- No rechaces los pensamientos, mejor déjalos como nubes de verano.
- Haz una lista de personas atractivas en tu entorno.
- Suprime todo lo que te recuerde a esa persona.
- Enumera cinco cosas que no te gustaban de esa persona.
- Date un tiempo para olvidar.

Yo voy a empezar ahora mismo con la lista de personas atractivas y aunque no sea de mi entorno, el número uno se lo lleva...


10 septiembre 2014

Caracolas

Normalmente no recuerdo mis sueños pero hoy ha sido una excepción.

Recuerdo que estaba en una playita minúscula recogida entre tres muros que la reducían a un trozo rectangular de arena con desperdicios acumulados, Un niño con su madre junto al muro que cierra la playa de su salida natural al mar.



Mis recuerdos oníricos no están muy definidos, son apenas pinceladas, pero recuerdo haber entrado en las aguas del mar y encontrar caracolas, Me recuerdan a las caracolas utilizadas en adivinación y habiendo sido encontradas en el mar serían hábiles a tal efecto.

Desperté antes de tiempo y eso es todo lo que pude sacar en limpio de mi sueño de hoy.

Siete hábitos y un secreto

Señoras, señores y señoritas; he de confesarlo, soy adicto a Ciega a citas, la serie de cuatro. Pues bien, inspirado en esta serie hay un programa de radio online que se llama Morninglory cuyo último podcast he estado escuchando hoy.

De entre las secciones del programa he prestado especial atención al consultorio sentimental en el que se han dado una serie de hábitos y un secreto para conseguir lo que nos propongamos:

LOS HÁBITOS:
1. Ten claro cuál es el objetivo.
2. Escribe tus objetivos.
3. Tu objetivo debe ser de gran valor.
4. Tu objetivo debe ser realista.
5. Visualiza el objetivo como ya conseguido.
6. La acción hace milagros.
7. No dudes. Las dudas son los obstáculos de la mente.

ELSECRETO: Una vez que has trabajado en los objetivos, el éxito es desprenderse de los resultados.

22 agosto 2014

Chispazos

Este fin de semana he estado en la boda de uno de mis mejores amigos, el primero que se ha casado; durante la ceremonia el cura habló del amor como ese chispazo que enciende el corazón para siempre y ha sido una figura lingüística que ha dado juego durante el banquete como el calambrazo que te impulsa a compartir el resto de tu vida con una persona.



Pues bien, quizás los chispazos sean reales, al fin y al cabo somos un conjunto de reacciones químicas y las sensaciones son impulsos eléctricos. Pero ¿qué pasa si entre dos personas sólo una siente el chispazo?

 

Cerrando ciclos


Últimamente tengo la sensación de que ciertas personas que de uno u otro modo estaban en mi vida el año pasado por estas fechas y desaparecieron de ella vuelven a aparecer, como una suerte de reencuentro cíclico o de retribución kármica que no sé si tomarme a bien o a menos bien.

Sea como fuere lo que sí que siento es la necesidad de ir cerrando ciclos, renovando para dejar espacio a que lleguen personas y cosas nuevas.

Quizás sea algo pasajero o que como las modas todo vuelve. Un saludo blogosfera, un saludo ciberesfera, un saludo universo.

Besos con Napoleón III ó el desconocido del lago

20 de abril, 17:30:

Acabo de llegar con mi Renault 25 gris antracita al parking junto al Lago de Sainte-Croix, lo aparco junto a otro vehículo con cuidado de no chocar contra los árboles que flanquean el paraje y me dispongo a una tarde de sol y diversión.
20 de abril, 17:50:

Como todos los años por estas fechas en la playa empiezan a aparecer los primeros bañistas y el bosque adyacente a llenarse de hombre en celo, prácticamente ninguno de interés, hasta que aparece un caballero de unos 40 años, con la cabeza rapada, barba y bigote que llama mi atención.
20 de abril, 18:10:

Inmediatamente nuestras miradas se entrecruzan y como por arte de magia la conversación fluye como el agua del lago. Al cabo de unos minutos por mi cabeza flotan pensamientos impuros, desde acudir al bosque a liberar hormonas juntos hasta profanar el lago con gemidos y contacto piel con piel. 

Lamentablemente se me ha hecho tarde, he quedado para cenar con mi amigo Henry, así que mientras caminamos hacia la explanada donde he aparcado me dirijo a mi interlocutor.

— Se me ha hecho tarde, me tengo que ir.
— Vale pero dame un beso.—me responde al tiempo que nos damos no uno, sino dos besos en las mejillas, éste último un poco más cercano a la boca.
—Tres...— le respondo mientras junto sus labios con los míos y dejándonos llevar por la pasión nos fundimos en cálidos besos.
— Para ya, que vas a llegar tarde; además estamos en medio del parking.

Y así fue como Napoleón III y yo nos besamos al despedirnos.

16 junio 2014

524/524

Los domingos por la mañana eran los momentos de esparcimiento y lectura tirado en la cama, de whatsappeo en el grupo de los filósofos, los momentos en los que informaba de mis avances con el libro que hoy por fin he terminado.

 
Alguien me dijo una vez que las relaciones son como los libros, que si se está incómodo con una relación es absurdo quemar tiempo a lo tonto, lo mismo que no vale la pena leer un libro que no te gusta. Sin embargo, este libro me ha gustado y se ha acabado.

¿Qué paralelismo hay entre las relaciones que se terminan sin terminar de ser relaciones y la literatura?


Cítricos

"Mientras llega mi media naranja, voy comiendo mandarinas."


O limas, o kumquat, o calamondines, o pomelos, o limones, o bergamotas, o mano de Buda, o cidras...

Al fin y al cabo hay mil variedades de cítricos, imposibles de clasificar en especies por la multitud de híbridos entre ellas. Últimamente le doy bastantes vueltas a la idea de que encontrar alguien que te complemente es infinitamente más fácil en una gran ciudad en la que hay más variedad donde elegir, más gente para conocer y menos competencia en términos relativos.

Entonces llega el momento en el que te das cuenta de que aquella persona a la que intentas conocer, vive en una ciudad más grande y a la vez piensas que lo tiene más fácil que tú, un chico que vive en una ciudad de provincia y te resignas a quedarte solo el resto de tu vida.


Así es la realidad, cruda como los cítricos.

El limón mano de Buda para quien todavía no lo conozca.


09 junio 2014

Fragmentos oníricos

No recuerdo si fue ayer o anteayer tuve un sueño aunque según como se mire se puede decir que era una pesadilla.

Estaba sentado en una estancia viendo la televisión cuando miré una lámpara sobre una mesilla y me di cuenta de que los cables estaban tomando fuego, así que ni corto ni perezoso los tapé con un tejido grueso que no recuerdo que era. El fuego paró. A la mañana siguiente la luz se fue.

Es un sueño extraño que tampoco me he molestado en buscar su significado y ni tan siquiera sé por qué lo comparto con quienquiera que me lea.

08 junio 2014

Hoy no me quiero afeitar

Hoy no me quiero afeitar ni levantar de la cama ni salir a la calle ni dar explicaciones. Hoy no tengo ganas ni tan siquiera de leer por puro placer, ni estudiar, puede que incluso tampoco tenga ganas de escribir.





Hoy es el primer domingo en el que no tengo unas obligaciones claras después de mi viaje hacia el norte, de modo que puedo permanecer tirado en la cama hasta las dos y sin embargo no me apetece leer como he hecho otros días en análogas circunstancias. Llevo dos domingos sin leer el libro del que ya sólo me faltan cincuenta páginas para terminar, una semana sin afeitarme y he perdido la cuenta del tiempo que llevo sin dormir acompañado.

No sabía lo duro que es sentirse rechazado o más bien ignorado, lo difícil que es olvidar a esa persona que te hace sentir especial y sin embargo para mí sólo fueron ocho meses de una relación que no fue más allá de la amistad en vez de una relación de pareja de casi cinco años.

Antes de que pasase lo que inevitablemente pasó y cuando todo pintaba bonito, ideal y según mis sueños, cuando hablaba con alguien se alegraban por mí y me decían "Venga, que te lo mereces". Ahora cuando recuerdo la frase, pienso que de verdad me lo merezco, como una suerte de pago kármico para empujarme a crecer, continuar evolucionando, caminando hacia adelante.

Tampoco han ayudado los cinco exámenes de esta semana ni los dos exámenes de la semana pasada además del conjunto de cuatro exámenes en Bilbao que me tuvieron ocupado el viernes 30 de mayo desde las 09:00 hasta las 14:00 y de las 15:00 hasta las 16:30 con el consecuente cansancio acumulado. Para mejorar las cosas (léase en sentido irónico) había clases particulares que impartir y preparar, dejándome así muy poco tiempo de descanso efectivo.

Sea como fuere la realidad es que hoy no tengo ganas ni de afeitarme y en un paralelismo con el mito de Sansón creo que debo tomar fuerza del pelo que poco a poco sigue creciendo.

03 junio 2014

La ladrona de gatos

Era una mujer de tez blanca, con los labios permanentemente pintados de rojo, los ojos verdes profusamente maquillados y el cabello de un negro tan intenso como el color de sus pestañas. Nadie sabía a ciencia cierta cómo había llegado a la ciudad ni en qué ocupaba su tiempo durante el día, pero dicen las malas lenguas que durante el día simplemente dormía para salir de caza al amparo de la oscuridad nocturna.


El modus operandi de esta misteriosa mujer era siempre el mismo, conocer hombres en la treintena, independizados y con un gato por mascota. Quedaba con ellos, los convencía para pasar la noche juntos en sus casas (las de ellos), muchas veces con sesiones de sexo salvaje que dejaban las espaldas de sus nocturnos acompañantes llenas de arañazos y su cuellos con marcas de succión, y en el momento en que se había ganado su confianza tras haber dormido juntos, desaparecía al alba.

El problema era que junto con ella desaparecían también los gatos de sus amantes. Incluso se dice que convenció a alguno de sus amigos para que le presentasen a hombres a los que robar sus felinos acompañantes. Jamás nadie supo dónde acababan los peludos animales, hay quien piensa que quería sus pieles para hacerse un abrigo y quien dice que era un complejo plan de adiestramiento felino persiguiendo el oscuro fin de dominar el mundo.

Hay quien dice que la extraña mujer ni siquiera existió, siendo tan sólo una elucubración en la imaginación de un escritor ávido de textos con los que deleitar a sus lectores, aquellos que jamás comentan.