24 febrero 2014

Decepción

New York, 23 febrero 2014

Querido Giulio,
hace ya dos meses que llegué a esta ciudad que me alejó un poco más de ti y desde entonces han sido muchas las veces que tuve la tentación de escribirte y no lo hice, hasta que recordé esa frase de Oscar Wilde que tanto te gusta: "La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella".

Supongo que fue esa misma frase la que hace más de cinco años atrás te hizo probar los labios de la persona que mejor te conocía en los baños de la discoteca. Cuando echo la vista atrás me doy cuenta de lo estúpido que fui comenzando a salir contigo sabiendo que a quien realmente querías era a tu mejor amigo Tommy.

Sinceramente lo que más me duele es haber sido el tercer vértice del triángulo, aunque yo mismo sabía lo que había cuando decidí liarme la manta a la cabeza y comenzar una relación contigo. Sabía que estabas enamorado de Tommy y lo sublimabas como amistad, sabía que crerías ver en mí lo que tu amigo tenía y también sabía que algún día me dejarías.

La semana antes de que nuestras vidas tomasen caminos diferentes, yo ya te notaba frío y distante, por eso busqué el calor de otra persona; en el fondo no era más que una manera de darte el empujón que necesitabas para que nuestra relación se fuese definitivamente al garete. Luego apareció Tommy de nuevo en tu vida y yo fui destinado a Nueva York, esta ciudad que he aprendido a amar con el tiempo a pesar de que me aleja de ti, al tiempo que me consta que cada vez tu relación con Tommy es más fuerte.

Simplemente quería decirte que te quiero aunque tú no pienses en mí y cada noche yazcas en el lecho de otro hombre.

Siempre tuyo

Mateo

P.S.: Te envío una foto en la que salimos los dos, la encontré hace tiempo al deshacer la maleta y me gustaría que obrase en tu poder.



15 febrero 2014

El soñador despierto


Un varón rondando la treintena sentado al borde de un acantilado, con sus pantalones cortos y sudadera con capucha en una tarde soleada y fresca de septiembre, cuando el mar comienza a ceder a los envites del otoño, cuando las olas comienzan a rugir dando paso a un mar enfurecido.

Absorto en sus pensamientos, con una libreta en sus manos, escribiendo, meditando y leyendo citas literarias anotadas con anterioridad. Sentado con su pierna derecha flexionada bajo el hueco poplíteo de la pierna izquierda, en la misma postura que un espinario que extrae una astilla de los pies de su alma.

Una instantánea congelada en un momento preciso, como un despertar sobresaltado de un sueño por el sonido del despertador, del teléfono o por la llamada de la propia realidad. Un boceto entintado sobre papel que al precipitar sobre las aguas del mar se va desdibujando poco a poco hasta no ser posible reconocer las figuras representadas.

03 febrero 2014

Diez razones por las que levantarme cada mañana

1. Porque espero haber recibido un whatsapp de esa persona que me hace flotar
2. Porque me gusta empezar el día con una ducha calentita.
3. Porque es un día ideal para escuchar música de camino a clase.
4. Porque es fabuloso dar los buenos días a la gente que no te habla y pone cara de avinagrada.
5. Porque ya falta un día menos para el fin de semana.
6. Porque en el recreo toca marujear del fin de semana.
7. Porque hoy es día de cobro.
8. Porque no hace falta ninguna razón para comer chocolate.
9. Porque me gusta cuidar de mis niñas malcriadas (mis saintpaulias ionanthas).
10. Porque espero una videollamada cuando llego a casa por la noche.

26 enero 2014

Se lo consultaré a Brenda


18:00, Bagdad café está a punto de acabar y noto como algo se cuela entre el sofá y mi espalda, es tu brazo que me acoge. Junto a mí, tu tronco que me mantiene en posición erguida y siento también tu calor que me reconforta.

Todavía me duele la tripa del atracón de palomitas y gominolas, porque, como todo el mundo sabe, las sesiones de cine casero en pareja son perniciosas para la salud; sin embargo añoro las sesiones de cine en pareja.

A pesar de todo, lo que más me gusta de las sesiones de cine en pareja es la conversación y el remoloneo en el sofá o en la cama de después de la película, escuchando música o haciendo cualquier otra cosa y es entonces cuando me confiesas que nunca antes has tenido una pareja.

Ahora me pongo a pensar y decido que hace tiempo debí haber acercado mi boca a tu boca y dejar que nuestros labios se acariciaran mutuamente componiendo poesías en su roce.
Ahora es tiempo de que yo confiese que me muero de ganas por hacerte sentir lo mismo que yo echo de menos, que tus piernas se enreden con las mías y caminen a la par hacia la felicidad.

— ¿Deseas soñar vivamente conmigo?

— Se lo consultaré a Brenda.

05 enero 2014

Queridos Reyes Magos...





Queridos Reyes Magos, este año como ya sabréis he sido malo, porque ser bueno todos los años es muy complicado, de todos modos he estudiado mucho muchísimo y he sacado unas notas que pondrían verde de envidia a cualquiera, obedezco a papá, a mamá y a la abuelita aunque a veces me saque de mis casillas.


Por eso sólo os voy a pedir dos cositas aunque sé que son complicadas. La primera es que mi ordenador vuelva de sus vacaciones en Granada porque es muy incómodo utilizar un aparato que zumba más que la abeja Maya.

La segunda cosa que quiero es que desaparezca la causa de la presión que llevo sintiendo los últimos días en la cabeza, que parece que me están apretando el cráneo y me pone muy irascible, de hecho ayer casi muerdo a un mendigo, he tenido malas contestaciones a las señoras que van con el paraguas debajo de los tejadillos y esta tarde me faltó el canto de un duro para atizar a una niña en el centro comercial. 
Con que esa personita que vosotros sabéis y yo también me mande un mensajito y me dé buenas noticias me basta por ahora, aunque preferiría que me hiciese una visitilla, que me acariciase, que me abrazase y que me robase al menos un beso.

Sin más peticiones espero que pasen una feliz noche de ventana en ventana dejando regalos a los niños buenos y carbón a los no tan buenos, que los vasitos de leche y galletas no se les atraganten y que los camellos tengan fuerzas para volver a Oriente.

Un beso, Ciocco

P.S.: Balta, antes de irte de mi casa pásate por mi habitación y dame un besito en la mejilla, como hacías cuando era pequeño.

02 enero 2014

Emociones prohibidas

It's you, it's you, it's all for you
Everything I do 
I tell you all the time 
Heaven is a place on earth with you 
Lana del Rey - Videogames


Sentimientos que germinan como pequeñas semillas. Emociones que crecen y se desarrollan al son de la tristeza de verano. Palabras y oraciones inconexas y desordenadas como hebras de lana enredadas en el suelo, como vidas que se entrecruzan. La necesidad de ver esa cara a través de la ventana de líquido cristal que ilumina mi rostro. Los planes para poner volumen a una imagen plana en una pantalla, capturada furtivamente como una instantánea que capta la belleza y la preserva en el tiempo.

Las ruinas de la alegría cuando el rayo de la incertidumbre penetra la torre de los sueños atravesándola de realidad. La perseverancia que a pesar de todo reutiliza las piedras caídas, las maderas del barco naufragado y construye una casa de discretas dimensiones, cálida y acogedora. El terciopelo azul rachado y remendado por hábiles manos.

La esperanza que caldea la ensoñación con el ansia de leer palabras que hablen de uno mismo, los celos de que otra persona joven y bella haya podido cruzarse en su camino. Creer que en algún momento llegará cabalgando un enorme caballo de metal aunque sólo sea para compartir juntos unos minutos más.

Quizás haya vivido un sueño, pero demasiado real como para no ser cierto. Mientras tanto seguiré dejando que las letras goteen sobre un soporte incierto como la lluvia se desliza sobre las mejillas de una persona llorando lágrimas de papel.


28 diciembre 2013

Un café con Don Diego López de Haro.

Eran las diez menos cuarto de la mañana cuando llegué al Termibus de Bilbao y allí lo encontré, junto al árbol de navidad que daba la bienvenida a los viajeros. Sonriente, el fundador de Bilbao se enorgullecía de ejercer de guía para mí en mi particular visita de la villa. Sin dudarlo ni un instante me dejé guiar y nos fuimos adentrando en las calles del ensanche burgués.
No era la primera vez que visitaba la localidad, pero esta vez era diferente, no todos los días se tiene la oportunidad de hacer una visita en solitario o acompañado por uno de sus históricos moradores, así que me olvidé de todo y me puse a caminar. En pocos minutos pude divisar las torrecillas de la Alhóndiga, el nuevo espacio cultural con varias plantas de biblioteca, sala de exposiciones y otros espacios de reunión y difusión cultural.

No dudé ni un segundo en aceptar la invitación de conocer este espacio industrial rehabilitado, aportándole nuevos usos, con sus robustas columnas decoradas de las más diversas maneras, jugando como un niño con formas, motivos y materiales de modo que cada una de ellas sea única y responda a distintos lenguajes artísticos.


Al salir de un espacio tan cálido y acogedor me permití jugar con las esculturas urbanas de hierro, material tradicionalmente ligado al País Vasco, y los espejos a pie de calle. Seguimos nuestro recorrido por la hermosa Plaza Moyúa, eje desde el que parten las calles del ensanche burgués y que atraviesa la Gran Vía del susodicho Diego López de Haro, mi histórico acompañante en este paseo cultural; me di el lujo de adquirir ropa interior (porque a veces es necesidad darse un capricho mundano y caer en los vigorosos tentáculos del capitalismo) en una conocida franquicia para seguir caminando por el característico adoquinado hasta llegar al Puente del Arenal.

Una vez atravesada la Ría y habiendo pasado junto al Teatro Arriaga fue de rigor seguir a pie por Calle Correo, el lugar idóneo para comprar turrones y desde el que perderse por las Zazpi Kaleak, origen medieval de la Villa de Bilbao y hoy núcleo comercial y de ocio. Salir de las Siete Calles no fue tarea sencilla, pero finalmente volvimos a cruzar la Ría e hicimos una parada técnica en uno de los cafés que se asoman a ella.

El Café Nervión era un local con ese aire antiguo que cualquier café ubicado en una zona céntrica desearía para sí, en una calle tranquila con vistas hacia la Ría y el Casco Viejo, además de un agradable sol de la mañana que anima a dejar el jersey en la silla más cercana y disfrutar del calor y la luz que el astro rey nos brindan. El mobiliario de madera y la música suave invitan al descanso, la reflexión y la conversación.

Tras unos minutos de relax subimos por la calle que lleva a la Estación de Abando-Indalecio Prieto, donde Don Diego López de Haro se despide de mí con un abrazo para volver a su pedestal en la Plaza Circular (antigua Plaza de España) mientras yo me adentro en el subsuelo de Metro Bilbao y despierto lentamente del sueño vivido.

Así fue el día en el que me tomé un café con Don Diego López de Haro.

21 diciembre 2013

Silencio


Hay palabras que alivian, hay palabras que hieren y deben ser guardadas convertidas en silencios, en vacíos y en ausencias.

Hay silencios que hieren, hay silencios que lastiman, no a quien los percibe sino a quien los guarda, se guarda las palabras por miedo de no ser aceptado, de herir los sentimientos de otras personas o de no agradar. 

A la larga estos silencios se van acumulando, no se exteriorizan los sentimientos y cuando se vomitan son como minas a la deriva, van a explotar causando daño, pero nadie sabe dónde ni cuando van a explotar, ni siquiera las consecuencias que la explosión van a tener.

Hoy me apetecía escribir y me disteis el pretexto adecuado para ello.


01 septiembre 2013

Vómito


Un examen de selectividad como cualquier otro, excepto por una cosa, las pruebas eran cada una en una ciudad, tras la prueba en Burgos sería en León y progresivamente migrando hacia el oeste. A la media hora de estar escribiendo y plasmando todos mis conocimientos una mezcla entre un ataque de tos y una arcada hace que una enorme bola de mocos intente ahogarme y me fuerce a abandonar el aula arriesgándome a dejar la prueba escrita incompleta y perder la oportunidad de acceder a la universidad.

Unos instantes más tarde, cuando conseguí librarme de la bola de mucosidades que atenazaba mi garganta el examen había concluido, el resto de compañeros estaba recogiendo para salir hacia León y salir en dos coches prosiguiendo su destino.

Cuando decidí tomar la iniciativa y conducir con mi propio coche era ya demasiado tarde, se habían cerrado las puertas de la universidad para mi.
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En realidad no sé que me quiso decir este sueño, quizás que me deshaga de toda mi mierda antes de que sea demasiado tarde y acaba ahogado en ella, que tome decisiones rápido y no le ponga la zancadilla a mi desarrollo personal.

Sea como fuere vomito literariamente lo que la experiencia onírica supuso para mi, por si hay alguien interesado en contemplar esos vómitos.

10 junio 2013

Azul cobalto


El otro día soñé algo muy extraño, sin embargo lo más curioso es que después de todo recuerde el sueño que tuve. Me dispongo a contarlo a continuación.

19:00
Aparezco en casa acompañado de un par de chicos a los que juzgo como amigos míos, la estructura de mi casa ha cambiado y desde la cocina puedo ver, por medio de una cristalera, el salón repleto de gente que desconozco. Junto a la cristalera sólo hay una mesa redonda con mantel negro y servilletas blancas, preparada para cuatro personas. A las 22:00 deberé cenar después de esa extraña recepción.

En algún momento a lo largo de la noche
He salido de viaje en coche junto a los dos chicos que presupongo son amigos. Yo voy sentado en el asiento del copiloto y a un cierto punto puedo ver por la ventanilla izquierda las torres de Chamartín, pero no estamos en Madrid ni es ese nuestro destino.

21:00
Acabamos de llegar a un paraje que me dicen es Zamora, por un momento me quedo solo en un terreno que parece una huerta con pequeños canales surcados por aguas azul cobalto en los que puedo ver el fondo lleno de guijarros y resguardado por cañas secas de dos metros de altura que afianzan los islotes. El chico alto desaparece entre la multitud argumentando que tiene una reunión de trabajo; el chico rubio y no tan alto se queda parado en medio de la nada. Mi estado no es precisamente de tranquilidad porque la cena a la que debo acudir es probable que llegue tarde.


Eso es todo lo que pude reconstruir de mi sueño, aún así me sigue sorprendiendo que a pesar de ser un sueño extraño sea capaz de recordar bastantes datos y curiosidades.

23 mayo 2013

Calor ardiente en el Museo del Louvre

Je t'ai rêvé homme sans pied 
Dieu ou névé 
Ou comme un bruit doux 
Là j'irai bien te chercher 
J'ai tellement changé

Laisse le vent emporter tout 
(Mylène Farmer)

Cada mañana de primavera vuelve a mi cabeza el recuerdo de nuestra cita en el Museo del Louvre. Ambos llegamos puntuales frente al cuadro de la Gioconda, confundidos entre el resto de turistas, los mismos que nos permitían camuflarnos frente a ellos hasta que tus dedos se entrecruzaron con los míos y con suavidad me arrastraste hacia la cafetería del museo.

Mientras bajábamos las escaleras tú me acercaste a tu pecho, me tomaste el cuello con la mano y me besaste apasionadamente, cuando mis piernas comenzaron a flojear y tuve que agarrarte fuerte para no caerme pude ver que nos encontrábamos frente a la Victoria de Samotracia. Posiblemente estar frente a esa figura alada en la dulce compañía de un hombre como tú me hiciese sentirme como volar, como todavía recuerdo cuando fantaseo con ese momento.

Finalmente llegamos a la cafetería, tú fuiste veloz y ordenaste dos croissant, rápidos de comer pero lo suficiente para que el ticket sirviese para abrir las puertas de los aseos. Una vez en el vestíbulo de los baños no me dio tiempo de mirarme al espejo antes de sentirme aprisionada entre la puerta de entrada y tu cuerpo, que cada vez notaba más rígido, especialmente en cierta zona. Dejé que tu boca se fundiese con la mía mientras deslizabas los dedos por mis caderas, caían bajo la minifalda y tocaban con descaro mi entrepierna.

De repente se oyó un ruido al otro lado de la puerta y en media milésima de segundo nos despegamos el uno del otro, dejando paso a un guardia de seguridad que entró a toda prisa en el aseo de caballeros. El último recuerdo que tengo de tu figura fue indicándome el recorrido hacia la colección de escultura egipcia mientras dándome la espalda te alejabas hacia la salida y la tienda de souvenirs.

Cada mañana de primavera vuelve a mi cabeza el recuerdo de nuestra cita en el Museo del Louvre, pero cada tarde recuerdo que tú sigues felizmente casado y yo dándole vueltas a una fantasía que no me deja aterrizar en la realidad.

29 abril 2013

Lencería roja con ribete blanco


Avec toi,
je me voyais faire ma vie.             
Faire ma vie..
Ecoute moi,
le temps d'une mélodie.
Mélodie..

(Axel Tony - Avec Toi)
           

Todavía recuerdo aquella noche en que nuestros cuerpos de aproximaron, cada vez que vuelvo a ponerme la lencería roja y blanca que tú mismo elegiste como más acorde para aquella ocasión, simplemente éramos dos extraños a los que el destino hizo cruzarse.

Quizás fue casualidad que el hotel estuviese lleno, que mi vuelo saliese retrasado y que el congreso en el que tú participabas durase un día más, pero ya sabes; es duro ser azafata de vuelo y no saber dónde te tocará dormir el día siguiente, dónde podrás lavar la ropa que llevas acumulada en la maleta, como también es duro irse un fin de semana a un hotel, sin la posibilidad de concederte un tiempo de ocio.

Tenía que pasar, overbooking en el hotel, la solución más fácil y comprometida era que dos clientes compartiesen hotel, naturalmente la reserva sería devuelta a ambos clientes, no era eso por lo que habían pagado. Afortunadamente era una habitación matrimonial con cama supletoria aunque no nos hizo falta el minúsculo lecho adosado a la pared.

Desde el mismo momento que decidimos compartir habitación también pasó por nuestras cabezas compartir ducha relajante embadurnados en gel que permitió que nuestros cuerpos de deslizasen con mayor naturalidad dando rienda suelta a nuestras fantasías con un desconocido. Tras ese baño ardiente llegó la hora de pasar a la cama, con la única compañía de la minúscula pieza de lencería roja con ribetes blancos sobre lo cual prometimos que jamás diríamos nada por lo que debo mantenerme callada y guardar silencio.

A la mañana siguiente fuiste tú quién me acercó al aeropuerto para que tomase aquel vuelo a Timisoara antes de que tu congreso comenzase, dejando en aquella calurosa noche de Atenas todo el amor y la pasión desatados.




13 abril 2013

Farfalle in pancia




¿Quién fue el primero
que se atrevió a besar
 y superó todo aquello?
 Y no lo paséis mal,
 sabéis que os quiero
 y eso es pa' el cielo.

Hoy mientras me estaba lavando las manos he levantado la vista, he visto un chico, con gafas, recién afeitado, con un collar blanco al cuello y una camiseta negra que marcaba su anatomía pectoral. No he podido resistirme a esa mirada y he sonreído.

Él por su parte me ha devuelto la sonrisa, así que he decidido guiñarle un ojo y he percibido como su ojo también se cerraba a la vez que el mío. El corazón se me ha acelerado un momento pero he decidido hacer caso omiso de esa señal y seguir con lo que estaba haciendo.

Esta noche sé que no dormiré junto a él, pero mañana cuando lo vea me he propuesto tocarle y decirle algo. Deseadme suerte.

¿Quién fue el primero
que se atrevió a besar
 y superó todo aquello?
 Y no lo paséis mal,
 sabéis que os quiero
 y eso es pa' el cielo.



08 abril 2013

Gracias Sara

[...]

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.


(Miguel Hernández)

No es habitual que haga entradas dedicadas a personajes famosos pero la muerte de Sara Montiel me ha llevado ha hacer una excepción.

Recuerdo que siendo yo muy pequeño, a finales de los '80 o principios de los '90 tenía una carpeta en la que iba pegando recortes de famosos y famosas que aparecían en las revistas de la época. Una de las famosas que todavía recuerdo hoy es Sara Montiel.

La imagen que tengo en mente de Sara Montiel era vestida de azul cobalto, con el pelo de negro, liso con media melena y enjoyada. Lo que más me fastidiaba es que en la revista aparecía la foto cortada y no se le veían las piernas, así que desde mi visión infantil busqué unas piernas de una famosa y se las pequé debajo.

El resultado era un poco chapucero porque era una Sara Montiel con vestido de noche cortado hasta la mitad, con unas piernas que no eran las suyas pero sobre todo por lo chaparrita que quedaba.

En resumen, que para mi Sara Montiel siempre será ese personaje cortado por la cintura pegado en la carpeta que Dios sabe dónde andará.

01 abril 2013

Vértigo

Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
tenías que estrellarte o que abatirme...
¡No pudo ser!
[...]
G. A. Bécquer
http://www.oyemexico.com/wp-content/uploads/2013/03/oyemexico_columpio_1-380x285.jpg

El otro día soñe que estaba rodeado de niños que hablaban italiano, que hablaba con profesores que hablaban italiano y que los niños italoparlantes me invitaban a subir a un columpio con tobogán.

No era un columpio al uso, era de alto como un edificio de tres pisos, pintado de rojo y negro, rodeado por los muros de un edificio antiguo y muchísima vegetación, mucha humedad que impregnaba el ambiente.

El caso es que la invitación a subir al columpio la acepté y acabé en la cúspide, con unos huecos tan pequeños que casi no cabía por ellos y la sensación de que podría caer al vacío desde lo más alto.

Finalmente conseguí encontrar la manera de entrar por el hueco y bajar por el tobogán, quizás debería haberme dejado caer al vacío, al fin y al cabo era un sueño, pero parece ser que el espíritu suicida no me acompaña ni siquiera en los sueños.

02 marzo 2013

Kind of depression

E non ho scudi per proteggermi 
né armi per difendermi 
né caschi per nascondermi 
o santi a cui rivolgermi. 

Ho solo questa lingua in bocca 
e forse un mezzo sogno in tasca 
e molti , molti errori brutti ,
 io però li pago tutti. 

Una excursión inesperada a una localidad costera, una casa en lo alto de la escollera, toda pintada de blanco, con sus suelos de baldosa de un marrón anaranjado que muestra sin lugar a dudas el material del que están hechas. Sensación de frescor.

Alguien sugiere acercarse a la playa, la orografía del terreno no es precisamente plana, pero aún así nos encaminamos con las mochilas y las botas de trekking hasta una estrecha línea de playa entre el mar y una empinada ladera. La semana precedente ha llovido en abundancia y a partir de un cierto punto, el suelo arenoso no soporta nuestro peso y debemos avanzar con rapidez para evitar ser engullidos por la arena; tras ese pequeño recorrido la ladera caía bruscamente hacia el mar y sólo se podía subir por la escurridiza pared luchando contra los riachuelos y torrentes que las lluvias habían formado o jugarse la vida por la parte baja de la ladera, tentando a la suerte y al fuerte oleaje.

Sin embargo optamos por la tercera opción, volver por la arenas movedizas, descalzos para atravesarlas con mayor comodidad, y permanecer un rato en la parte de la playa con guijarros. La vuelta a la casa en la escollera la hacemos descalzos por la incomodidad de las botas empapadas y llenas de arena.

Al llegar a la casa, llega con nosotros el primero de los problemas: haber dejado en la playa mis botas y mi mochila. Es hora de partir. Nuestros huéspedes nos están esperando con el coche listo para salir. Adiós botas, adiós mochila.

Afortunadamente sólo era un sueño, el frío puede causar sueños muy desagradables.

Una hora más tarde, salgo de casa, atranco la puerta, llevo en mi mano la bolsa correspondiente al contenedor de plásticos y metales. Sigo pensando en mis cosas y tiro la bolsa al contenedor. Un segundo después de soltar la bolsa me doy cuenta de que el contenedor era el de desperdicios orgánicos. TREMENDO SENTIMIENTO DE CULPA. ¿He tirado al contenedor de orgánicos los plásticos y metales que he estado separando durante una semana o las llaves de casa?

Definitivamente debería regular mis horarios de sueño.

20 enero 2013

Días de rosas.


Érase una vez una floricultora especializada en rosas, sus hibridaciones eran famosas en toda la provincia y cuyas rosas eran demandadas en todo el país por la fragancia que desprendían y la hermosura que demostraban.

Un día en plena temporada, se sintió indispuesta, llamó al médico y éste le recomendó reposo durante una semana, así que convocó a sus siete hijas y les dijo así.

-Durante estos siete días que yo no podré cuidar de la rosaleda os encargo que cada día sea una de vosotras la que corte las rosas floridas y las lleve al mercado. Como ya sabéis los rosales responden a vuestros sentimientos, así que podréis tomar una rosa el día que os corresponda y disponer libremente de ella.
El primer día la encargada de la rosaleda fue Inés, la benjamina de la familia.

Por la mañana cortó las mejores varas recién floridas y tomó una rosa blanca con el tallo corto para adornarse el cabello.

Tras esto llevó las rosas al mercado, que como siempre fueron las primeras en venderse y al volver de camino a casa coincidió con una compañera de juegos a la que regaló la rosa blanca.
El segundo día la encargada de la rosaleda fue Amelia, algo mayor que Inés.

Por la mañana cortó las mejores varas recién floridas y tomó una rosa rosada con el tallo corto que colocó en el escote.

Tras esto llevó las rosas al mercado, que como siempre fueron las primeras en venderse y al volver de camino a casa se desvió para ver a un amigo por el que empezaba a tener sentimientos amorosos; le dio la rosa a su amigo, que la acompañó a casa tomándole la mano.

El tercer día la encargada de la rosaleda fue Pilar, la hermana en plena adolescencia.

Por la mañana cortó las mejores varas recién floridas y tomó una rosa roja que sujetó en el cinturón.

Tras esto llevó las rosas al mercado, que como siempre fueron las primeras en venderse y al volver de camino a casa aprovechó para pasar por casa de su enamorado, juntos arrancaron los pétalos de la rosa y dieron rienda suelta a la pasión.

El cuarto día la encargada de la rosaleda fue Genoveva, una de las hermanas gemelas.

Por la mañana cortó las mejores varas recién floridas y tomó una rosa rosada, muy fragante para adornarse el cabello. Al coger la rosa se pinchó con las múltiples espinas.

Tras esto llevó las rosas al mercado, que como siempre fueron las primeras en venderse y al volver de camino a casa, su novio con el que llevaba años saliendo la dejó partiéndole el corazón. La rosa volvió a casa en la cabellera de Genoveva, que la dejó junto a su almohada para que perfumase la estancia.

El quinto día la encargada de la rosaleda fue Gabriela, la hermana gemela de Genoveva.

Por la mañana cortó las mejores varas recién floridas y tomó una rosa amarilla, que resaltaba el cabello rubio que ella tenía.

Tras esto llevó las rosas al mercado, que como siempre fueron las primeras en venderse. Al volver al casa le hubiese gustado tener a alguien a quien regalar la rosa, así que envidiando a su hermana Genoveva la trajo de vuelta a casa y la dejó junto a la de su gemela, pero esta no olía.

El sexto día la encargada de la rosaleda fue Tatiana, una de las hermanas mayores.

Por la mañana cortó las mejores varas recién floridas y tomó una rosa de un rojo tan intenso que parecía negra.

Tras esto llevó las rosas al mercado, que como siempre fueron las primeras en venderse y al volver de camino a casa se acercó al cementerio para dejarla sobre la tumba de su padre, que había muerto cuando su hermana Inés todavía gateaba.

El séptimo y último día la encargada de la rosaleda fue Rebeca, la mayor de las hermanas.

Por la mañana cortó las mejores varas recién floridas y tomó la rosa más extraña que nunca había visto, una rosa regenerada.

Tras esto llevó las rosas al mercado, que como siempre fueron las primeras en venderse. Al volver a casa comenzó a llorar por una pareja que no fraguó; las lágrimas no le dejaban ver el camino, así que tropezó y cayó al suelo; afortunadamente las manos de un caballero le ayudaron a levantarse, había reencontrado el amor. El caballero era el nuevo médico que venía de casa de la floricultora de certificar que todo volvía a la normalidad.

29 noviembre 2012

Criados y señores

En medio del cielo manchego el avión que había despegado del aeropuerto de Madrid-Barajas explotaba en el aire dejando tras de sí un halo de fuego y sufrimiento, familias rotas y una compañía aérea al borde del colapso; entre sus ocupantes Juan Aramendi, empresario extremeño que por hacer negocio se había trasladado a Madrid. Los 253 ocupantes habían muerto calcinados y en medio de la llanura manchega el hedor de la carne humana chamuscada era nauseabundo.



Súbitamente Hilario se despertó de su sueño. Se había quedado dormido justo antes de comenzar la ronda nocturna, en el asiento del conductor del Toyota Landcruiser negro como la inmensidad de la noche, con el motor encendido, el freno de mano accionado y la palanca de cambios en punto muerto. No era muy tarde pero nunca antes se había quedado dormido en el trabajo, era la primera vez que en veinticinco años de trabajo daba una cabezadita de media hora y supuso el tiempo justo para sufrir por la fatídica premonición que acababa de padecer.

Apenas media hora más tarde se presentaba ante el señor Aramendi, su jefe para advertirle del peligro que significaba tomar ese vuelo que en vez de acercarlo a Sevilla lo llevaba directo a una muerte segura.

-Pero ¿De qué pamplinas me estás hablando?- Le espetaba el señor Aramendi a Hilario Rivera.
-Lo he soñado, Usted ya sabe que no creo en estas cosas del destino, pero esta noche al comenzar la ronda nocturna me he quedado dormido en el asiento del coche, acababa de arrancar el motor, he puesto la radio y me que quedado traspuesto con el sonido de las noticias.
-Rivera, esto le costará muy caro, a mi vuelta de Sevilla, Usted y yo tenemos que hablar sobre el hecho de dormir en el puesto de trabajo, ¿acaso cree que le pago por dormir?- añadía indignado el empresario.
-Por favor, no tome ese avión, le conducirá a una muerte segura, ya le he dicho que tampoco creo en las premoniciones y que los programas de la tele me parecen lo menos serio del mundo, pero si he tenido esa visión es por algo- replicaba Hilario a su jefe.

Durante toda la noche Juan Aramendi estuvo dándole vueltas a la cabeza y pensando si aplazar o no el viaje, así como las medidas que emprendería contra su fiel empleado. A las seis de la mañana, dos horas antes de la salida del vuelo, se encontraba todavía desayunando un café bien cargado y un croissant en la mesa de la cocina. Repentinamente se dio cuenta de que debía darse prisa o perdería el vuelo. En ese momento algo pasó por su cabeza y recordó las palabras de Hilario. Se le hizo un nudo en el estómago y apresuradamente se dirigió al baño. A oscuras entró en el cuarto de baño, levantó la tapa del wáter y vomitó como nunca antes había vomitado, sentía que expulsaba las tripas a cada arcada que le venía. Minutos más tarde y tras haberse lavado la cara decidió perder el vuelo y volverse a la cama; más tarde llamaría a su cliente sevillano para avisarle de que no podía llegar esa misma mañana. Se volvió a la cama y se puso a leer su libro de cabecera.

A las ocho de la mañana el reloj despertador volvió a sonar como hacía todos los martes, el señor Aramendi si despertó con el libro entre las manos, lo dejó sobre la mesilla y apartando la colcha hacia un lado salió de la cama por el lado derecho, primero el pie derecho, luego el izquierdo. Hurgó entre sus pantalones y buscó en la memoria del teléfono de última generación el teléfono de su cliente sevillano.

-Con la ge... García, González, Gonzalo, Güemes... Alberto Güemes...- enumeraba Juan al tiempo que deslizaba sus vigorosos dedos por la pantalla- Buenos días señor Güemes, le llamaba para decirle que he perdido el vuelo, así que hasta esta mediodía no podré reunirme con Usted.- se excusaba Aramendi ante su cliente- Perfecto, entonces tomaré el AVE de las diez y cuando haya llegado a Sevilla le llamo, un saludo.

Parecía que su cliente estaba molesto, pero no demasiado. Minutos después de las ocho de la mañana, encendió la radio y cuál fue su sorpresa al saber que el vuelo que debiera haber tomado había explotado en el aire. Inmediatamente llamó a Rivera y le pidió que se personara en su despacho, tomó una buena suma de dinero, la introdujo en un sobre y lo cerró mientras esperaba a que Rivera apareciese por su despacho.

-Tome asiento- le indicaba el señor Aramendi a su empleado- como imagino ya sabrá que el vuelo que debía haber tomado ha sufrido un accidente, 252 muertos, ningún superviviente. Quiero agradecerle que me haya avisado entregándole esto.- decía mientras tendía el brazo hacia Rivera con un sobre blanco en la mano- Por cierto, está usted despedido.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, tanto los personajes como los hechos de esta historia son ficticios.




22 noviembre 2012

Πηνελόπη


"Penélope, mi amante fiel, mi paz; 
deja ya de tejer sueños en tu mente. 
Mírame. Soy tu amor. Regresé."
Cuenta la leyenda que Penélope, abnegada esposa de Ulises, durante los veinte años que éste se tomó en volver a Ítaca se dedicó a tejer un sudario, el cual debía estar acabado antes de tomar a uno de los múltiples pretendientes por marido. Para dilatar más este periodo de castidad forzosa, por las noches destejía lo que había tejido durante el día. 

A día de hoy muchos la calificaría de "la muy perra", sin embargo quiero romper una lanza en su favor. No me cuesta mucho imaginármela rodeada de pretendientes babosos, plastas e insensibles que revolotearían a su alrededor como moscardones planeando sobre un tarro de rica miel.

¿Acaso no habéis dejado para más tarde algo que podíais tener ya hecho? ¿Nunca os habéis visto constreñidos a tomar parte en asuntos que no eran de vuestro interés? Independientemente de vuestras respuestas, hoy me siento una Penélope de la vida y al que me lleve la contraria juro que le clavaré alfileres debajo de las uñas.

04 octubre 2012

Parejas

"Today is the first day of the rest of your life"


Miércoles, 3 de octubre de 2012, 18:55, Paseo del Pintor Cortés.

Una pareja pasea delante de mi vista, a la derecha una figura alta y rubia, sus cabellos rozan levemente sus hombros rítmicamente durante su caminar, en su mano derecha lleva una sudadera que mueve garbosamente; con la mano izquierda toma la mano derecha de la figura que va a su lado, su estatura es menor, al igual que su acompañante lleva una sudadera en la mano que queda libre. Sólo alcanzo a ver una cabellera morena con mucho volumen en comparación con la longitud que sólo acierto a atisbar. 

De vez en cuando sus manos de separan como si de un acto reflejo se tratase, para instantes más tarde volver a unirse en un acto que desprende amor, paz y tranquilidad.

Sin embargo este comportamiento despierta recelos entre los paseantes que al paso de la pareja se giran, comentan o incluso llegan a increpar a un volumen apenas audible.

Definitivamente ciertos tipos de odios y rechazos son más peligrosos a nivel social y de vida cotidiana de los que luego se denuncian a través de los medios.